viernes, 6 de diciembre de 2013

Terror durante el vuelo.

Al subir a el avión me sentía intensamente preocupada por dentro, pensaba que algo malo iba a suceder en este viaje mas no quería ser aguafiestas con los chicos que estaban muy entusiasmados con las vacaciones. Casi mecánicamente subimos y nos sentamos en nuestros respectivos asientos. Me recosté en mi silla tratando de olvidar esa persona o mas bien, tratando de pensar por qué me había puesto de esa forma al verlo. Cuando el avión estaba a punto de despegar un frío intenso recorrió mi piel, pensé que sería el aire acondicionado así que le pedí el favor a Santiago que me prestara su abrigo pero no, el frío era constante, y recorría cada parte de mi piel. Sentí miedo, pavor. Ahí fue cuando supe que algo no estaba bien y me levante arrodillándome en la silla mirando a cada uno de los pasajeros de el avión... No había nada.
Así que me pare de la silla caminando directamente hacía el salón VIP cuando alguien por detrás me sorprende
-Debo pedirle que regrese a su asiento, en unos minutos vamos a despegar-
Arthur me miró con cara de asesino así que regresé a donde estaba
-¿Qué estabas haciendo?- me dijo casi susurrando
-Arthur algo no está bien-
-¿De qué hablas? ¡Deja por unos días tu condición de profuga! estas bien ahora-
-No no lo esta, algo esta mal Arthur-
-Chicos, cálmense por favor.- Interrumpe Santiago - Mercy no ha dormido bien, eso debe ser-
Arthur suspiró y se recostó en la ventana, Santiago encendió su Ipod y cerró los ojos, yo me limité a recostarme a el asiento y observar las espaldas de los que estaban en el pasillo, en ese momento un frío paso por mi brazo y la cortina que separa unos asientos de otros se medio abrió y para mi sorpresa ¡Era el!
¡El señor alto con cabello largo del aeropuerto! de inmediato comencé a gritar y a moverme mientras ese hombre me miraba sonriente, Santiago salto
-¡Cálmate Mercy! ¡Cálmate!-
Una auxiliar de vuelo corrió hacia mi puesto
-Señorita ¿Necesita algo? ¿Esta bien?
-Solo traigale un vaso con agua, yo me encargo- Intervino Arthur
El auxiliar de vuelo corrió por el agua mientras Arthur se levantaba de su silla, los gritos habían cesado.
-Todo en orden, es un ataque de pánico pero no es nada de que preocuparse-
Santiago me abrazo muy fuerte, mientras la cortina se había cerrado por completo
-Shh, ya cálmate. Cierra los ojos, todo estará bien-
-Quiero llegar ya- Dije temblando en los brazos de Santiago
-Shh- Beso mi frente.

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