sábado, 28 de diciembre de 2013

Nota Escritora

¡Hola amados lectores!
Lamento que hace días no haya continuado con la historia de Mercy, estos días no han sido buenos para mí por lo cual he sentido muy poca inspiración para continuar escribiendo.
Ya estoy superando estos malos momentos y vengo con grandes ideas para continuar con esta emocionante historia.
¡Besos y abrazos literarios!

Att: Beautiful Disaster


viernes, 13 de diciembre de 2013

Se revela la identidad de el hombre.

-¡Hey tu! ¿Por qué nos estás siguiendo desde el aeropuerto? ¿Por qué estas acosando a Mercy?- Dijo Santiago lo bastante fuerte para que el hombre lo escuchara
-Santiago, no creo que esto sea seguro hacerlo- le susurré pero el no quiso escucharme, solo sentí como su mano me empujó hacia atrás fuertemente
-¿No vas a responder?-
El hombre se acerco a nosotros y Santiago dio un paso adelante quedando los dos muy cerca uno del otro. 
-¿No responderás?- Santiago alzo la voz. En ese momento pude ver como una de las manos de ese hombre se cerraron en un puño, abrí los ojos y grite lo mas fuerte que pude -¡Santiago ten cuida...!- Sin alcanzar a terminar de hablar el puño se estrello con la cara de Santiago, me tape la boca aterrada mientras Santiago se sobaba la cara decidido a contraatacar
Oh por Dios, ¿qué es esto? ¿Por qué estoy acá? ¿quién este hombre?
El hombre me miro como si estuviera leyendo mis pensamientos y su sonrisa se convirtió en una mueca aún mas desagradable, comenzó a acercarse directamente a mi cuando Santiago le golpeo por detrás haciéndole tropezar y que cayeran sus lentes al suelo, el hombre restregó sus ojos con las yemas de los dedos y alzo la mirada; No era una mirada normal, la iris de sus ojos era tan roja como la sangre misma y su pupila dilatada era negra, con solo un parpadeo pude ver la maldad que se albergaba dentro de ese hombre.
Mientras éste se arrodillaba a buscar sus lentes, Santiago corrió a darle un golpe que -si hubiera salido bien- lo noquearía, pero este agarro un bastón nudoso y golpeó a Santiago en la cabeza cayendo completamente inconsciente.
Vamos Mercy, Santiago está en el suelo ¡Haz algo! no te quedes ahí parada. 
Mi cuerpo no respondía a acción alguna. Lo único que pude hacer fue alzar la voz a ese hombre 
-¿Quién eres? ¿Qué quieres de mi?- Mi voz temblaba fuertemente
Muy tranquilamente se paro a mi lado y sin decir palabra alguna, pude sentir como me hablaba
-Ahora que no esta tu.. "Romeo" podemos hablar bien-
-Tu no eres humano, estas hablando mediante mis pensamientos-
-¡Que inteligente chica! te daría un regalo, pero tengo muy poco tiempo-
-¡Que me digas tu nombre!- A pesar de lo temblorosa que estaba, hablé de manera dominante. Podía sentir como la adrenalina corría por mi sangre.
-Soy Bruce, rey de la oscuridad. A sus servicios.-
En ese momento recordé a Anna. Me concentre en ella, tratando de expresarle que estaba en problemas. No era fácil ya que Bruce balbuceaba mucho y no me dejaba concentrar
Cabello ondulado, vestido blanco, cálida sonrisa... Vamos Anna, responde
Logré concentrarme al máximo y pude ver como una luz se acercaba a nosotros, era tan grande que tuve que cerrar mis ojos. Escuché un chasquido, un grito sobrenatural, un chillido tan fuerte que tuve que cubrirme los oídos.
Abrí los ojos en cuanto el chillido desapareció, y ahí estaba Anna tan sonriente como siempre
-Anna ¿Qué fue eso? ¿Quién es el y por qué me sigue?-
La sonrisa de Anna desvaneció un poco -Es la oscuridad, la que esclaviza cada uno de los espectros que quedan en la tierra para que asusten a otros mortales- La vista de Anna giró directamente a Santiago -Necesita cuidado- Se inclinó tiernamente y puso su cabeza en sus piernas un poco materializadas, cerró sus ojos y puso sus manos sobre su cabeza, susurró unas palabras que no logré entender y Santiago despertó.
-¡Mercy! ¿Estás bien?- Corrió a abrazarme -Dime ¿Qué paso?-
-Estoy bien Santiago, todo esta en orden- Incline mi cabeza para ver a Anna que se giraba para irse
-¡Anna! ¡Tu no te vas de aqui!
-Mercy, ¿Con quién hablas? Estamos solos- 
Sonreí y señale hacia Anna -No, ahí esta Anna-
Anna abrió sus ojos muy grande, pero Santiago giro a verla y no tuvo mas remedio que materializarse delante de él.
Santiago quedo paralizado, su piel se tensionó y tuvo que correr a sentarse
-Santiago, podemos explicarlo ¿Esta bien?-


lunes, 9 de diciembre de 2013

El primer encuentro.

De el ataque de nervios solo me quedo inseguridad, en mi cabeza retumbaba una y otra y otra vez la cara de ese hombre. Si cerraba los ojos ahí estaba, si miraba por la ventana veía su reflejo y ya ni ganas tenía de mirar a los demás pasajeros, lo único que quería era bajar de ese avión y alejarme de cualquier pasajero que estuviera allí -empezando por ese hombre- me aterraba tanto pensar que hasta podríamos alojarnos en el mismo hotel y pues mi imaginación tampoco ayudaba demasiado, como todavía corría la adrenalina dentro de mi desde que vi su cara temblaba y llegaban a mi mente imágenes de ese hombre siguiéndome y acechándome en todo momento. Mire a los chicos que estaban dormidos y me puse a observar a Santiago, su cabello se veía claro al estar cerca a la ventana, sus músculos se estiraban y recogían a medida que respiraba y por sus labios pasaba el aire que resoplaba, hace varios días que no me fijaba en su belleza tan natural y me sentí presa de sus labios y sus ojos
Es mio y solo mio.
Aterrizamos en una isla del Caribe llena de arena, mar, palmas y cocos. La gente de allí era muy agradable y graciosa
-¿Tienes ganas de ir a el hotel ya?- Me preguntó Santiago mientras me abrazaba por detrás, podía sentir su respiración en mi nuca
-¿Tienes algo mejor que hacer?- Sentí como su sonrisa se hacía grande y llamo a Arthur
-Eh, Arthur. Mercy y yo iremos a dar una vuelta ¿Te parece?
-Nos vemos en el hotel entonces- Se acerco a mi y me dio un beso en la frente -Cuídate mucho Mercy.-
Tomamos un taxi y nos dirigimos a un antiguo centro de artesanía donde -según el taxista- las artesanías eran hermosas y podríamos pasarla bien. 
-¿Te gusta?- Intente sacarle una sonrisa a Santiago con un inmenso vestido playero, en vez de eso alzo los ojos y sus cejas se arquearon
-¡Te ves hermosa!-
Sonreí y me sonroje -Busca algo para ti-
Mientras el abría un gran baúl el frío volvió a mi piel, esta vez mas agudo que las otras veces como si el estuviera mas cerca de mi, pude sentir como cada uno de mis sentidos se agudizaba y me quedé inmóvil al sentir que sonaba la campanilla de la puerta de la tienda.
-S..Santiago. ¡Santiago!- intenté gritar, pero no salieron sonidos de mi boca
El hombre giro su cabeza unas cuantas veces y se dirigió al fondo donde yo estaba. Necesito avisarle a Santiago, a alguien. No puedo quedarme inmóvil. Como pude reuní todas mis fuerzas en mi boca y grite
-¡Santiago!-
Santiago saltó de inmediato -Mercy, ¡Mercy!- Sentía como mi piel se ponía cada vez mas tensa e inmóvil mientras veía directamente a ese hombre acercándose a nosotros fijamente -¡Mercy responde! ¿Qué sucede?
No respondí.
Santiago estaba desesperado al verme así. Decidió voltear hacía donde yo estaba mirando, pude sentir como los músculos del brazo con que me sostenía se tensionaban, supe que se había dado cuenta de el hombre que estaba a punto de acercarse a nosotros, se había dado cuenta de el peligro que yo le había dicho que sentía, logró entender mi miedo...


viernes, 6 de diciembre de 2013

Terror durante el vuelo.

Al subir a el avión me sentía intensamente preocupada por dentro, pensaba que algo malo iba a suceder en este viaje mas no quería ser aguafiestas con los chicos que estaban muy entusiasmados con las vacaciones. Casi mecánicamente subimos y nos sentamos en nuestros respectivos asientos. Me recosté en mi silla tratando de olvidar esa persona o mas bien, tratando de pensar por qué me había puesto de esa forma al verlo. Cuando el avión estaba a punto de despegar un frío intenso recorrió mi piel, pensé que sería el aire acondicionado así que le pedí el favor a Santiago que me prestara su abrigo pero no, el frío era constante, y recorría cada parte de mi piel. Sentí miedo, pavor. Ahí fue cuando supe que algo no estaba bien y me levante arrodillándome en la silla mirando a cada uno de los pasajeros de el avión... No había nada.
Así que me pare de la silla caminando directamente hacía el salón VIP cuando alguien por detrás me sorprende
-Debo pedirle que regrese a su asiento, en unos minutos vamos a despegar-
Arthur me miró con cara de asesino así que regresé a donde estaba
-¿Qué estabas haciendo?- me dijo casi susurrando
-Arthur algo no está bien-
-¿De qué hablas? ¡Deja por unos días tu condición de profuga! estas bien ahora-
-No no lo esta, algo esta mal Arthur-
-Chicos, cálmense por favor.- Interrumpe Santiago - Mercy no ha dormido bien, eso debe ser-
Arthur suspiró y se recostó en la ventana, Santiago encendió su Ipod y cerró los ojos, yo me limité a recostarme a el asiento y observar las espaldas de los que estaban en el pasillo, en ese momento un frío paso por mi brazo y la cortina que separa unos asientos de otros se medio abrió y para mi sorpresa ¡Era el!
¡El señor alto con cabello largo del aeropuerto! de inmediato comencé a gritar y a moverme mientras ese hombre me miraba sonriente, Santiago salto
-¡Cálmate Mercy! ¡Cálmate!-
Una auxiliar de vuelo corrió hacia mi puesto
-Señorita ¿Necesita algo? ¿Esta bien?
-Solo traigale un vaso con agua, yo me encargo- Intervino Arthur
El auxiliar de vuelo corrió por el agua mientras Arthur se levantaba de su silla, los gritos habían cesado.
-Todo en orden, es un ataque de pánico pero no es nada de que preocuparse-
Santiago me abrazo muy fuerte, mientras la cortina se había cerrado por completo
-Shh, ya cálmate. Cierra los ojos, todo estará bien-
-Quiero llegar ya- Dije temblando en los brazos de Santiago
-Shh- Beso mi frente.