-Te digo que estoy bien, no necesito vacaciones
-Si las necesitas- me refuta Arthur mientras sube algunas cosas en el auto -todos las necesitamos-
-¿Y Marcos?-
-Estará bien, sabe cuidarse solo-
-Esta bien- Saque mis lentes de sol de la cartera y me los coloque mientras veía a Santiago llegar con un estilo playero de chico surfista que le quedaba tan hermoso.
-Luces genial-
Lo abrace por la cintura como si no quisiera que nunca se alejara de mi lado.
-No mas que tu hermosa, estoy esperando con ansias estar este tiempo solos, en la playa..-
Se acerco a mi agarrándome la cara, muy cerca a mi boca, pero Arthur nos sorprendió al abrir la puerta del carro desde adentro
-A ver tortolos, súbanse al auto, o sino nos deja el vuelo-
Santiago sonríe con un poco de pena
-Lo..Lo siento Arthur, ya vamos-
Debo aceptar que me dio mucha risa verlo nervioso y sonrojado ¡Se veía tan tierno!. Nos despedimos de Marcos, quien se quedaba terminando sus trabajos de la universidad, subimos al auto y nos encaminamos al aeropuerto.
De llegada al aeropuerto, entramos a hacer el chequeo de equipaje y vuelo, cosas de las que se encargaría Arthur, la fila era muy larga y muchas personas llegaban, se puede decir que el aeropuerto estaba lleno de gente. Por un lado estaba tranquila, mi padre había levantado la orden de búsqueda aceptando por fin que me fui de casa y que estaría bien sola, pero me sentía intranquila, presentía que algo malo pasaría a pesar que no quería dañarle el viaje a los chicos. Decidí sentarme en una de las bancas de espera mientras los chicos registraban las maletas, un vistazo leve hacía la puerta lleno mi corazón de miedo: un frío paso por mi cuerpo -No un frío cualquiera, un frío de invierno, un aire de temperaturas bajo cero- al ver a un hombre vestido de un saco blanco y una camisa negra, a pesar de el verano intenso tenia su largo cabello suelto color blanco y una corbata de igual color, su cara era muy pálida y sus ojos estaban cubiertos por unos lentes oscuros. De inmediato comencé a temblar de frío sin poder dejar de ver a aquel hombre.
Santiago que en ese momento volteó a mirarme salió corriendo a abrazarme
-¿Estas bien?-
Mis ojos lo miraban directamente mientras el me sonreía
-¡Mercy!- Santiago gritó -¡aquí estoy!
Parpadee dos veces y el hombre se había esfumado, el frío se había ido. Ya todo había pasado.
-Estoy bien, agarremos este avión y vámonos de aquí
Deja de creer en lo que ves, si te quieres sorprender empieza por creer lo que imaginas. Ese es el caso de Mercy, una agradable joven que escapa de su casa cansada de mentiras pero descubrirá un gran secreto que le cambiará la vida por completo...
lunes, 28 de octubre de 2013
viernes, 18 de octubre de 2013
La verdad sale a la luz.
-¿Pasa algo nena?- Preguntó Arthur
-Estoy agotada- Subí corriendo las escaleras y cerré la puerta de mi cuarto muy fuerte
Arthur se sorprendió mucho al ver mi reacción, el me conoce muy bien, y sabía que me sucedía algo. Pero simplemente no quería contar que me pasaba, así que me recosté en mi cama y cerré mis ojos. No podía dejar de pensar en Anna, tenía tantas preguntas por hacerle.
Debe haber una manera de verla, de llamarla, ¡Si tan solo supiera cual es!
Cerré mis ojos otra vez y me concentré en Anna, su cabello, su ropa, cada característica que recordé de ella, en un momento sentí mucho frío. Una densa niebla cubrió la habitación y sentí que alguien se sentó en mi cama
-Ya sabes como llamarme, muy bien nena, estas aprendiendo mucho-
-¡Anna! necesito hablar contigo-
-Lo se, por algo me llamaste, ¿qué necesitas?-
Anna como siempre, una chica muy sonriente, parecía que nada la molestara. Por primera vez logré detallarla bien, era mas joven de lo que pensé, se veía joven y radiante, así como se veía mi madre antes de morir.
-Anna, tu... ¿Tu sabes como murió mama? Osea.. ¿Cuál fue la principal causa de su muerte?-
Anna suspiró, su cálida sonrisa decayo se veía realmente triste -Anna ¿tu sabes?-
-Si, lo se. No se si pueda contarte, mas bien, si puedas soportarlo-
-Anna no puedes ocultarme nada, por favor, no sabes cuanto tiempo llevo pensando que sucedió realmente, si no me dices seguiré molestándote hasta que me digas.-
-Esta bien, si me dices que no harás nada respecto a las cosas que te contaré, y te mantendrás calmada, te cuento-
-Lo juro, ahora dime-
Anna cerró los ojos intentando transportarse a los hechos, agarro mis manos
-Cierra los ojos-
Cuando lo hice, sentí mucho aire en mi cara, cuando los abrí estaba en mi antigua casa, con mi madre, mi padre y Jessica. Tenía un vestido negro de verano y mi cabello agarrado con una media cola y una gran sonrisa. Mi madre se veía muy hermosa
-¡Lo recuerdo! Esta fue la cena de el primero de diciembre ¿No?-
Anna miraba la escena muy seriamente -Así es, ¿recuerdas que sucedió a mitad de cena?-
En ese momento Jessica se paró, grito "¡Madre! ¡Esto no es justo!" "Cecilia, ¿estas segura de esto?" Como siempre papa defendiéndola. "Cenaremos juntos hoy Jessica, ya dije"
-Ah si, ya recuerdo, Jessica quería salir con unos amigos, y mi madre no la dejo, Jessica se enfureció muchisimo, como olvidarlo-
-La verdad. Cecilia llevaba días negandole las salidas, Jessica no salía hace un mes, para ese tiempo Jessica se enteró de un secreto-
-¿Cuál?-
-Tu madre no es madre de Jessica, Jessica es hija de una infidelidad de tu padre-
Eso me tomó por sorpresa. No podía creer eso. Anna miraba la ventana fijamente.
-Jessica no aguantaría que una señora que no era su madre la mandara, asi que ella le dio una sorpresa-
-Recuerdo que.. Jessica esa noche fue quien le llevo el te a mama antes de dormir-
La escena corrió y se veía la sombra de Jessica mezclando un polvo rojo en el té de mama, luego fuimos al cuarto de mama, y vi como ella se retorcía en la noche, tocía y vomitaba
-¡Jessica! ¡Jessica lo hizo!-
Anna agacho su cabeza -Asi es nena, Jessica envenenó esa noche a su madrastra. Se hizo ver como un suicido, nadie vio pruebas-
-Quiero regresar a casa, no soporto esto. Anna vamonos-
Regresamos a mi habitación y agarré mi almohada y empecé a llorar
-Oh Jessica ¿por qué lo hiciste?-
Anna se limito a sobarme la espalda, como mis sollozos eran tan fuertes Arthur empujó la puerta y Anna desapareció
-¡Mercy!- Corrió y me abrazó, no espero que le contara que tenía, solo me acaricio la cabeza hasta que me quede dormida.
-¿Cuál?-
-Tu madre no es madre de Jessica, Jessica es hija de una infidelidad de tu padre-
Eso me tomó por sorpresa. No podía creer eso. Anna miraba la ventana fijamente.
-Jessica no aguantaría que una señora que no era su madre la mandara, asi que ella le dio una sorpresa-
-Recuerdo que.. Jessica esa noche fue quien le llevo el te a mama antes de dormir-
La escena corrió y se veía la sombra de Jessica mezclando un polvo rojo en el té de mama, luego fuimos al cuarto de mama, y vi como ella se retorcía en la noche, tocía y vomitaba
-¡Jessica! ¡Jessica lo hizo!-
Anna agacho su cabeza -Asi es nena, Jessica envenenó esa noche a su madrastra. Se hizo ver como un suicido, nadie vio pruebas-
-Quiero regresar a casa, no soporto esto. Anna vamonos-
Regresamos a mi habitación y agarré mi almohada y empecé a llorar
-Oh Jessica ¿por qué lo hiciste?-
Anna se limito a sobarme la espalda, como mis sollozos eran tan fuertes Arthur empujó la puerta y Anna desapareció
-¡Mercy!- Corrió y me abrazó, no espero que le contara que tenía, solo me acaricio la cabeza hasta que me quede dormida.
martes, 15 de octubre de 2013
Cada vez mas cerca...
-¡Despierta dormilona!- Grito Santiago desde la cocina, para no hacerle esperar me puse el primer buso, pantalón y zapatos que encontré y bajé corriendo las escaleras
-Buenos días-
-Buenos días dormilona- Lo dice mientras prepara cereal con leche para los dos
Alzo las cejas -Y... ¿Los chicos?-
-¿No recuerdas?- pone los platos en la mesa y se sienta -Arthur en el trabajo y Marcos hoy empezaba la universidad-
-¡Cierto! que tonta..-
-Ahora tu estas a mi cargo- Sonríe picaramente mientras come -desayuna rápido que en unos minutos nos vamos-
-¿Para dónde?-
-Para la librería, no te puedo dejar acá sola-
-Puedo estar con Perla-
-No seas tonta, ya dije-
-Esta bien, ya bajo entonces-
Subí rápido, eché algunas cosas en mi bolso y bajé. Santiago se veía muy bien, tenia esa camisa morada que usaba el día que lo conocí, y olía muy rico aparte de que estaba bien peinado. Me quedé perdida en su mirada.
-Es lindo ¿no?-
-¿Anna? ¿Como... como llegaste aca?-
Ella miraba directamente a Santiago sonriendo -Es muy lindo, tienes los mismos gustos de tu madre-
-Y aún así eligió a papa, ¿Irónico no?-
Aparece Santiago -¿Lista?
-Ehh, si. Vamos-
-¿Estas bien?-
Miraba a todos lados buscando a Anna, no estaba bien, eso había sido raro, ¿Será que Santiago también la vio? de todas formas debía disimular
-Si, lo estoy vamos-
El camino fue largo, en moto, se sentía la brisa besar mi cara y la sonrisa de Santiago, luego fuimos un rato a pie pero el sol era muy fuerte, como estaba tan débil me deshidrate y tuvimos que sentarnos a tomar algo
-¿Estas mejor? ¿Necesitas algo mas?-
-Estoy bien, solo necesitaba descansar un poco-
-¿Segura?-
Sonreí -Segura-
Luego de un largo silencio Santiago me mira un poco triste
-¿Extrañas?-
-¿Qué?-
-Tu vida anterior-
Suspiré -De mi vida anterior solo.. solo extraño a...- Mi mente se inundó en un abismo gris lleno de voces y pensamientos que no me dejaban pensar claramente -a.... A mi madre, Cecilia- Todo quedo en silencio.
En el fondo vi a Anna sentada mirándome tristemente, sabía que ella quería llevarme a mi mama, pero, ahora no podía ir con ella, sentía miedo, mucho miedo.
-Buenos días-
-Buenos días dormilona- Lo dice mientras prepara cereal con leche para los dos
Alzo las cejas -Y... ¿Los chicos?-
-¿No recuerdas?- pone los platos en la mesa y se sienta -Arthur en el trabajo y Marcos hoy empezaba la universidad-
-¡Cierto! que tonta..-
-Ahora tu estas a mi cargo- Sonríe picaramente mientras come -desayuna rápido que en unos minutos nos vamos-
-¿Para dónde?-
-Para la librería, no te puedo dejar acá sola-
-Puedo estar con Perla-
-No seas tonta, ya dije-
-Esta bien, ya bajo entonces-
Subí rápido, eché algunas cosas en mi bolso y bajé. Santiago se veía muy bien, tenia esa camisa morada que usaba el día que lo conocí, y olía muy rico aparte de que estaba bien peinado. Me quedé perdida en su mirada.
-Es lindo ¿no?-
-¿Anna? ¿Como... como llegaste aca?-
Ella miraba directamente a Santiago sonriendo -Es muy lindo, tienes los mismos gustos de tu madre-
-Y aún así eligió a papa, ¿Irónico no?-
Aparece Santiago -¿Lista?
-Ehh, si. Vamos-
-¿Estas bien?-
Miraba a todos lados buscando a Anna, no estaba bien, eso había sido raro, ¿Será que Santiago también la vio? de todas formas debía disimular
-Si, lo estoy vamos-
El camino fue largo, en moto, se sentía la brisa besar mi cara y la sonrisa de Santiago, luego fuimos un rato a pie pero el sol era muy fuerte, como estaba tan débil me deshidrate y tuvimos que sentarnos a tomar algo
-¿Estas mejor? ¿Necesitas algo mas?-
-Estoy bien, solo necesitaba descansar un poco-
-¿Segura?-
Sonreí -Segura-
Luego de un largo silencio Santiago me mira un poco triste
-¿Extrañas?-
-¿Qué?-
-Tu vida anterior-
Suspiré -De mi vida anterior solo.. solo extraño a...- Mi mente se inundó en un abismo gris lleno de voces y pensamientos que no me dejaban pensar claramente -a.... A mi madre, Cecilia- Todo quedo en silencio.
En el fondo vi a Anna sentada mirándome tristemente, sabía que ella quería llevarme a mi mama, pero, ahora no podía ir con ella, sentía miedo, mucho miedo.
sábado, 12 de octubre de 2013
Encontrando Libertad
-Ven acá. Te tengo una sorpresa. ¡No abras los ojos! ¡Oye, eso es trampa!- Escuché de Santiago mientras corría detrás de mi. Me había llevado a investigar los lados de la nueva casa, era una especie de casa de campo, había mucha hierba y hermosos cultivos de flores, me sentía libre ahí, correteando las aves con Perla, la hermosa labrador chocolate que cuidaba la casa.
-Ven por.. ven por acá- Dijo Santiago respirando ahogado por tanto que lo hice correr -Quiero mostrarte algo-
Me guió hasta un pequeño camino lleno de barro que tanto Santiago como Perla lo conocían perfectamente, a pesar de lo difícil que se hacía caminar por ahí me sentía curiosa de saber a donde me llevaba.
-Es acá- Sonríe mientras abre paso entre dos grandes ramas
-¿Un río?-
-No es solo un río. Aquí pase toda mi infancia, corriendo lado a lado de niño, sentándome en aquella piedra a leer y pensar en mi juventud... toda mi vida esta acá-
-Es hermoso-
-Y eso que no conoces el otro lado-
-¿Cuál otro lado?-
Tomó mi mano fuerte pero delicadamente y me ayudó a cruzar el río, la marea estaba alta, así que nos caímos varias veces, riéndonos y mojados llegamos a una parte donde el río no ejercía gran presión. Emocionado Santiago se clavo de una vez, así con ropa.
-Estas loco- Grité
-Lo se, ¡y me encanta! ven acá tonta-
-¿Cómo me llamaste?-
-Tonta-
-Oh ya veras-
Reí y me tire al río. Hacía mucho frío (Cualquier persona normal pensaría que es un momento adecuado y muy romántico) yo solo pensaba en divertirme y grabar cada momento alegre de mi nueva vida.
Entre clavados, risas e historias relatadas por Santiago sobre su niñez la noche fue cayendo
-Debemos irnos-
-Tienes razón, no queremos que Arthur se moleste conmigo-
-Tonto, no lo hará-
-Bueno tonta-
-Ush- Salpiqué agua en su espalda mientras se colocaba su camisa
-Vamos ya, tonta-
En cuestión de minutos, regresamos a casa. Arthur nos esperaba en la entrada
-Les agarro la noche ¿No?-
-Es culpa mia Arthur-
-No lo es, yo era quien no quería irme-
-Bueno, por favor no quiero que se repita... ¡No sin mi!-
-Trato-
Entré a casa y me recosté en la mecedora de el patio. Junto a mi se sentó Arthur
-Me agrada que pases tiempo con el, es un buen chico- Me sonrojé -Eres una gran chica, te mereces ser feliz, y en tu cara se nota que el te da felicidad-
-Arthur, me sentí tan llena de vida, tan feliz corriendo por los cultivos, agarrando flores y escuchando....-
-La voz de Santiago- Interrumpió Arthur
-Sea como sea, por fin me siento libre-
-Ven por.. ven por acá- Dijo Santiago respirando ahogado por tanto que lo hice correr -Quiero mostrarte algo-
Me guió hasta un pequeño camino lleno de barro que tanto Santiago como Perla lo conocían perfectamente, a pesar de lo difícil que se hacía caminar por ahí me sentía curiosa de saber a donde me llevaba.
-Es acá- Sonríe mientras abre paso entre dos grandes ramas
-¿Un río?-
-No es solo un río. Aquí pase toda mi infancia, corriendo lado a lado de niño, sentándome en aquella piedra a leer y pensar en mi juventud... toda mi vida esta acá-
-Es hermoso-
-Y eso que no conoces el otro lado-
-¿Cuál otro lado?-
Tomó mi mano fuerte pero delicadamente y me ayudó a cruzar el río, la marea estaba alta, así que nos caímos varias veces, riéndonos y mojados llegamos a una parte donde el río no ejercía gran presión. Emocionado Santiago se clavo de una vez, así con ropa.
-Estas loco- Grité
-Lo se, ¡y me encanta! ven acá tonta-
-¿Cómo me llamaste?-
-Tonta-
-Oh ya veras-
Reí y me tire al río. Hacía mucho frío (Cualquier persona normal pensaría que es un momento adecuado y muy romántico) yo solo pensaba en divertirme y grabar cada momento alegre de mi nueva vida.
Entre clavados, risas e historias relatadas por Santiago sobre su niñez la noche fue cayendo
-Debemos irnos-
-Tienes razón, no queremos que Arthur se moleste conmigo-
-Tonto, no lo hará-
-Bueno tonta-
-Ush- Salpiqué agua en su espalda mientras se colocaba su camisa
-Vamos ya, tonta-
En cuestión de minutos, regresamos a casa. Arthur nos esperaba en la entrada
-Les agarro la noche ¿No?-
-Es culpa mia Arthur-
-No lo es, yo era quien no quería irme-
-Bueno, por favor no quiero que se repita... ¡No sin mi!-
-Trato-
Entré a casa y me recosté en la mecedora de el patio. Junto a mi se sentó Arthur
-Me agrada que pases tiempo con el, es un buen chico- Me sonrojé -Eres una gran chica, te mereces ser feliz, y en tu cara se nota que el te da felicidad-
-Arthur, me sentí tan llena de vida, tan feliz corriendo por los cultivos, agarrando flores y escuchando....-
-La voz de Santiago- Interrumpió Arthur
-Sea como sea, por fin me siento libre-
miércoles, 2 de octubre de 2013
Revelaciones inesperadas.
En el camino hacia nuestro nuevo hogar solo había silencio.
Solo se escuchaba a Santiago -que había decidido acompañarnos- darle instrucciones a Arthur de el camino que debía tomar, Marcos escuchaba música en su Ipod mientras yo miraba caer las gotas de lluvia por la ventana. Poco a poco fui sumergiéndome mas y mas en mi mente alejándome de el auto, de las circunstancias...
Me vi fundida en un lugar limpio, cálido, habían flores, árboles, lagos y una fuente en la mitad de ese lugar, parecía un hermoso jardín, pero que no sabía donde estaba, de repente apareció una mujer, alta y sonriente vestida de blanco y los pies descalzos, su cabello era rubio y ondulado
-¿Te conozco?
-Tu a mi no, pero yo si te conozco a ti
-¿Cómo es posible?
-Tu madre, ella me envió a ti
-¿Qué? ¿Mi madre? ¿Dónde esta?- Desesperadamente la busqué en el jardín
-Ella no está acá, ven, dame tu mano y te enseñare
-¿Qué pasara si me voy contigo?
-Supongo que nada, solo te meterás en tu mente un tiempo, largo. Será como "un desmayo" como lo llaman los mortales.
-¿Mortales? ¿Desmayos? ¿Acaso esto no es un sueño?
-No.
-¿Entonces? ¿Dónde estoy?
-Esto es un conducto, para que te reencuentres con tu madre
Tuve que sentarme en el borde de la fuente, tenía muchas preguntas y estaba confundida, aunque sí, sentarme se sentía muy real, igual que el sonido de el agua y los peces en ella. La mujer sonriendo y con una gran paciencia se sentó a mi lado.
-Todo está bien- Susurró -Eres una chica importante para nosotros-
-¿quienes son ustedes?
-Se nos llama fantasmas, espectros.. espantos, seres que no viven ni mueren, solo estamos ahí.
-Pero, yo estoy viva, ¿cómo seré importante?
-Ya lo sabrás, todo a su tiempo- Me abrazó -Por cierto, soy Anna, si necesitas de mi, ya sabes como encontrarme
Con una cálida sonrisa, se paró y se fue alejando poco a poco, hasta que todo su reflejo se desvaneció
Luego de eso sentí una luz que llegaba hacia mis ojos y desde el fondo de ella gritaban ¡Mercy! ¡Mercy!
Abrí los ojos y salté, era de noche y estaba en una casa de madera antigua aunque de decoración moderna y vi a Santiago, Arthur y Marcos mirarme fijamente, la luz era una lampara que estaba encima de mi cabeza
-¿Pasa algo?- Pregunté divagando
-Nos asustaste Mercy, pensamos que te había pasado algo
-No, estoy bien, solo necesito descansar ¿Dónde esta el baño?
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