sábado, 21 de septiembre de 2013

Buscando alternativas

-¡Estás loco!- le grité a Arthur -¡¿Mañana?! ¿¡A dónde vamos a ir!?-
-No lo se, pero no puedo arriesgarme a que vengan por ti-
-Es verdad- Intervino Marcos -Mercy, piénsalo un poco. Tal vez sea una idea loca ahora, pero, conoces a Jessica, ella vendrá y esta vez no se quedara en la sala-
-Pero puedo escapar por la ventana-
-Lo notará- 
-Es verdad, ella es muy inteligente, después de todo es tu hermana ¿no?-
Me desplomé en la silla sin decir nada, es verdad, Jessica no se quedaría de brazos cruzados. Lo que no entendía era sus ansias de encontrarme, tenía un plan, y no quería darle el gusto de que le saliera bien. Finalmente alcé los ojos y dije:
- ¿Alguna alternativa?- 
Arthur me miró -¿Santiago no sabrá de algún lugar?-
-¿Estás loco?- Reviré -Santiago.. yo con el no tengo tanta confianza, nuestras conversaciones solo llegan hasta un gran sentimiento de amor por la literatura, no mas-
-Aún así es una opción, solo le diremos si sabe de algún hotel o casa cercana, donde no hayan operativos policíacos en el camino-
-No sé Arthur, entrometer a Santiago en esto... No me convence-
-Inténtalo, no estará metido en nada, lo prometo- Me entrego el celular
Cerré los ojos y marqué el número. ¿Hola? ¿Si? Soy Mercy... ¿en una hora? Me parece bien.. sí. Nos vemos, adiós. Colgué.
-¿Y?- Preguntó Marcos 
-Nada. ahora nos encontraremos para tomar un café-
-Te acompaño- Dijo Arthur acomodándose el cuello de la camisa -Marcos, tu empaca todo ¿bueno?
-De inmediato-

Salimos de la casa en la camioneta, recosté mi cara al vidrio del auto, llovía fuertemente

-Otra vez a la fuga- Suspiré -Volver a dejar todo atrás-
-Con la diferencia de que, ahora no estas sola-
Me sobo la cabeza con su mano, a pesar de lo serio que era, cuando hacía un gesto de amor, se sentía todo su cariño. Besé su mano 
-Gracias-
Hizo una mueca parecida a una sonrisa.
Llegamos, llovía muy fuerte, las mesas de afuera del café estaban recogidas. Todos estaban adentro
-Hay mucha gente ¿Es seguro?-
-Jessica no puede darse el lujo de hacer shows frente a mucha gente, es hija de un consejal-
Entramos al local y en una mesa estaba Santiago muy bien vestido, apenas me vio sonrió y me saludo con la mano, a pesar de que se desconcertó un poco al verme con Arthur.
-Hola Santiago, el es Arthur, mi mejor amigo, es casi como mi hermano-
-Mucho gusto- Se estrecharon la mano -el gusto es mio-
Nos sentamos en los cómodos muebles de la cafetería y luego de una corta charla introductoria mientras decidíamos que pedir, Arthur se puso serio y miro a los ojos de Santiago directamente
-Necesito pedirle un favor-
-¿En qué puedo ayudar?-
Suspiré, Arthur me apretó la mano -Yo hablaré-
-¿Pasa algo? ¿Mercy estas bien?-
-Yo se que tu le tienes mucho cariño a Mercy-
-Si, a pesar del poco tiempo ella se gana el corazón de todos fácilmente-
-Y por eso necesitamos un favor-
-¿De que trata?-
-Verás, ella ahora tiene problemas con.. su familia, y necesita irse, ¿conoces algún lugar?-
Santiago se quedo mirándome, como tratando de encontrar un lugar..
-Conozco uno, pero yo debo llevarlos...-

martes, 17 de septiembre de 2013

Todo es relativo ahora.

Ya han pasado varios días desde que me escapé de mi hogar y me fui a vivir con Arthur y Marcos, todo iba muy bien; Casi todos los días iba a la librería e intercambiaba ideas con Santiago, aunque nunca tuvimos esa "cita" que todos esperaban -Por que sí, Marcos le contó a Arthur- pero aún así pasaba muy buen rato con Santiago. Arthur trabajaba todo el día, pero siempre tenía tiempo para mi en las noches, y Marcos... con el pasaba casi todo el día y era muy divertido. Parecía una vida feliz, parecía...

Una fría mañana, el sol entró por mi ventana, a pesar de que había sol se sentía una brisa muy fría,  ya había dejado todos los quehaceres listos así que tenía buenas excusas para dormir hasta tarde, cerré los ojos y me acomodé en mi cama, cuando un gran estruendo sonó en el primer piso, fue un sonido muy fuerte, indescriptible, tan fuerte que me levanto de la cama, Arthur me había advertido que si escuchaba o veía algo extraño que fuera cautelosa y mantuviera escondida, total, yo estaba de fuga. Seguí su consejo y me escurrí por la parte de atrás de las escaleras y escuche unos gritos

-¡Dime dónde esta!-
-¡Ya te dije que no se!-
-¡No me mientas! ¡Carajo!-
Era extraño, esa voz me era conocida, dominante, fuerte, pero femenina... ¡Jessica! Traté de acercarme un poco mas sin que ella me viera, mejor me hubiera quedado atrás, habían dos hombres muy fuertes -los guardas de ella- y uno tenia a Marcos contra la pared, con su antebrazo posado en el cuello de Marcos, este podría morir ahogado, quedé paralizada y quise salir a ayudarlo, pero recordé que si salía sabrían donde estoy y sería algo peor ya que mi padre fácilmente acusaría a Arthur de secuestrador. Me quedé donde estaba.
Jessica miró por segunda vez a Marcos.
-¿Estás seguro que esto quieres?-
-Repito, no se dónde esta- 
Jessica cerro sus ojos en torno de intimidación y chasqueó sus dedos, en ese momento sentí como uno de los puños de los guardas crujía con la mandíbula de Marcos, mi corazón se despedazó y sentí culpa. No debí de meterlos en esto, que tonta soy. Pensé... Mis pensamientos fueron cortados con Marcos que dijo
-Pierdes el tiempo, mientras estas aquí torturándome, ella puede estar corriendo peligro en la calle, ella no es de esas que buscan ayuda, anda, búscala y déjame en paz-
Jessica sonrió -Ya nos volveremos a ver cariño-
Lo soltaron y cayó en el piso inmovilizado, apenas logré ver que el auto se fue, corrí a abrazar a Marcos
-Mírate, estas todo herido ¡Y por mi culpa! No puedo perdonarme esto-
-¿Y esto tiene que importarme?-
-¡Claro! es tu vida- 
Marcos me agarro la mejilla -Te quiero mucho Mercy, ahora entiendo porque Arthur está dispuesto a dar la vida por ti, y yo estoy con el-
agache mi cabeza y comencé a llorar, en eso llego Arthur, -por suerte- había dejado el celular, apenas vio la escena se asustó y pregunto qué sucedió.
Luego de contarle y de unos minutos de silencio, mientras Marcos sostenía un hielo en su boca, Arthur dijo:
-Debemos sacarte de aquí-
-¿Qué?-
-Jessica sabe que estas aquí, no podemos darle el gusto de que te saque de el cabello...-
-Como suele hacerlo- Suspiro Marcos
-Así es, Mercy, empaca tus cosas, mañana nos mudamos-.

lunes, 16 de septiembre de 2013

¿Casualidad o Destino?

Salir sola para aclarar mi mente era mi idea principal, leer un libro, comprar un café, sentarme en el parque, leer... Cualquier cosa menos comprar ropa. Hubiera dicho eso desde el principio, pero no. ¡Valla yo y mis locas ideas de mentir! Bueno, es que siempre tuvo que ser así con mi padre, aunque me agradaba estar con Marcos, era divertido, y ya que iba a vivir con el debía conocerlo mejor, pasar tiempo con el es la mejor manera de hacerlo. 
Mientras Marcos corría de una tienda a otra, buscando ropa y zapatos yo me pare enfrente de un gran estante de libros y me senté a leer, escapando así un momento de la realidad que me rodeaba.
Luego de unos minutos acordé con Marcos que nos encontraríamos luego, así que me senté en una silla y me infundí en los escritos de Coelho, Christie y otros mas.. Tanto que no me di cuenta que alguien me miraba sin parar, Marcos, que apenas llego se dio cuenta, me dio un codazo y se rio...
-¿Eres ciega, sorda o qué?- Susurro
-¿qué?-
-Boba, el chico de allá, el de la librería, solo te mira y te mira-
-Debe confundirme con alguien- Negué con la cabeza
-No, y te lo probare...- Se quedó un rato en silencio -Toma, ve y compra el libro-
-¿Estás loco?-
-Solo hazlo, deja el miedo-
De un empujón me vi en la caja de la librería, efectivamente, el cajero tenia su mirada en mi. Me puse algo nerviosa ¡Cómo no! Si era alto, de ojos claros y mirada profunda, en su pegada ropa se le diferenciaban unos pequeños músculos no entrenados y además le gusta leer.
Sonrió tímidamente y paso por la caja mi libro, lentamente, como si no quisiera que ese momento acabara, le sonreí, quería hablarle pero cuando abrí la boca fui presa del miedo, supongo que debí ponerme muy roja, ya que el soltó un suspiro de risa ¡que pena! entrego mi bolsa con una sonrisa y acariciando suavemente mi mano, parecía mentira, respire profundo y salí de la librería, Marcos, me esperaba con una gran sonrisa en su cara
-¿Y?-
-Nada, no hubo oferta ni rebaja, no hubo ni charla-
-Dame acá- Me arrebató la bolsa y saco un pequeño papel, me miro con cara de emoción -Mira esto-
Le quite el papel el cual decía:
Hola, llevo un rato mirándote, no se si te hayas dado cuenta, perdóname si te hice sentir incómoda, me gusta tu color de cabello, y, me gustaría verte mas seguido, te adjunto mi celular por si alguna vez no quieres leer sola. Santiago.
Sonreí - Esto es lo mas loco que me ha pasado en la vida-
-Es muy bueno, es genial, eres hermosa, y nadie te lo va a quitar, mañana lo llamamos y van a salir, punto final-
Sin dejarme decir una sola palabra mas, me agarro del brazo y terminamos las compras.

Réquiem..

En el colectivo, note que Marcos estaba muy interesado en mi, preguntándome muchas cosas, es de esperarse, conozco de toda una vida a su hermano, pero no a el, el recién llegaba de una fea separación de sus padres, a vivir con su hermano, un feo cambio, pero bueno para cualquiera, hasta yo lo tome. 
-Mercy, tal vez suene como una viejita chismosa, pero me puedes dar una pequeña... no se...- Suspiró -Olvídalo-
Sonreí -Esta bien, te contaré de mi vida, solo para que me conozcas mas, ¿bueno?-
Su sonrisa se hizo muy grande, y me miro con ojos grandes y curiosos, sí, otra vez iba a recordar mi vida pasada, ¿qué tan malo puede ser?

***


Hace dos años yo solía ser una niña normal, mi vida estaba llena de risas y colores, amaba a mi madre, Cecilia, ella siempre estaba para mi, me aconsejaba y jugaba conmigo, mi padre siempre fue mas apegado a mi hermana mayor Jessica -tal vez por sus comportamientos parecidos- grosera, manipuladora y amargada; Sí todo lo contrario a mi. 

A pesar de todo vivíamos felices, en una pequeña casa en Napanee, pero todo cambio un 2 de diciembre, cuando, por razones desconocidas, mi madre no hizo desayuno, no regó las plantas, simplemente, no se levanto de la cama, ni se despertó... Así es, el 2 de diciembre, mi madre murió. 
Fue lo mas difícil para mi, mi único apoyo se había esfumado como niebla. Al cabo de dos meses, mi padre y mi hermana continuaron su vida normal, yo, a diferencia de ellos, cambié mi aspecto físico, me pinte el cabello del púrpura que llevo ahora, dejé de usar vestidos y comencé con los sweaters, la muerte de mi madre, me llevó a que mi vida cambiara completamente, quería no recordarla.. vivir una vida nueva, lejos de la gala, la etiqueta, y sobretodo las mentiras pero, como comenzaron los cambios, comenzaron los problemas, mi padre no podía aceptar que una de sus hijas fuera diferente, poco a poco, fui cansándome, de los gritos, los regaños, cada noche lloraba desconsoladamente esperando que mi madre viniera por mi, pero no. Así que, el último día de clases, escapé del instituto... y de mi hogar.

***


-Mercy, Mercy-

Desperté de un brinco -Marcos, ¿pasa algo?-
-Lamento asustarte, hay un operativo de la policía, debemos escapar o pensaran que soy un secuestrador-
Ojeé varias veces por todos los lados a ver si alguien estaba pendiente de nosotros, en lo que pude ver una salida de emergencia por la parte de atrás del colectivo
-¡Por ahí!-
Salimos corriendo, varios nos miraron curiosos, pero, en cuestión de tres pasos nos agarro un policía.
-Me temo que debo pedirles sus documentos de identidad-
Marcos saco sus documentos y los presentó ¿Y yo? No podía entregar los míos reales, o se darían cuenta que soy a la que buscan, por un momento odié ser hija de un concejal... de momento me dio por mirar el computador de la comisaria, había una antigua foto mía, de antes de que mama muriera y yo me pintara el cabello, ¡La carnada perfecta! en lo que el comisario me pidió los documentos por segunda vez, ya sabía que decir.
-¡LO SIENTO! no la consigo- mire a Marcos -De seguro la deje encima de la mesa, ¿verdad?-
Marcos solo se limito a decir si desesperadamente con su cabeza, con eso, nos dejaron ir.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Comienza una nueva vida...

Luego de esa larga noche de pensamientos, estaba preparada para cualquier cosa que se me presentara... A quien engaño, tenia miedo, había escapado de casa y no tenia muchos lugares a donde ir, Arthur y Marcos me apoyaban en todo, pero, no podía quedarme para siempre con ellos. Como salí a vacaciones de verano, el instituto ya no era un problema, nunca me gusto asistir a un instituto, siempre tenia problemas con mis compañeros de clases. Baje las escaleras siguiendo un olor a comida, moría de hambre, llevaba tres días sin comer algo de comida de verdad ya que hacía lo que fuera posible para evitar a Jessica y a mi padre. 
La escena de la cocina era confortable, Arthur leía el periódico mientras Marcos cocinaba unos huevos con tocino
-¡Buenos días dormilona!-
Solté una cálida sonrisa -Buenos días chicos-
-¿Dormiste bien? ¿Te gusto el cuarto? ¿Necesitas algo mas?-
-Todo esta bien, muchas gracias, a los dos- Arthur dobló su periódico de una manera casi simétrica y me miro con su seria y segura mirada
-No tienes por qué agradecernos, esta es tu casa ahora, debes sentirte cómoda-
-¡Así es y no se diga mas!- Marcos movió la cacerola intentando hacer un paso de baile, y puso los huevos con tocino en la mesa. 
-¡A COMER!-Me senté y empecé a comer, recordaba los momentos con mi madre en la cocina, haciendo tortas, galletas, o simplemente hablando y tomando un jugo, realmente la extrañaba...
-¡Mercy! ¡Ven y me das un abrazo!-
-Ya voy mami, voy corriendo-
-¡No te demores! - justo cuando me estaba acercando a ella para abrazarla, se desvaneció, se hizo niebla..
-¿Mercy? ¿Estás bien?- Espabilé asustada - Sí, lo estoy- Sonreí para no asustarlos -Enserio todo esta bien-
-Bueno- Arthur frunció el ceño -¿Qué planes tienes para hoy?-
-Pienso salir, comprar ropa y buscar empleo-
-No puedes comprar con tu tarjeta-
-¿Por qué no?-
-Tu padre te las dio, apenas la uses el sabrá dónde estas.-
-Usa algo de mi dinero- Intervino Marcos -Si quieres te acompaño, conozco buenas tiendas-
-Me parece bien, también la acompañas con el empleo-
-¡Ya tenemos plan para hoy!- Golpeo su puño con el de Arthur y así ya sabía que no podía cambiar el día de hoy por más que quisiera estar sola, solo me limite a sonreír.

Arthur subió al auto, se despidió con una sonrisa y se fue al trabajo, gire y mire a Marcos

-¿Nos vamos?- 
El me miró de pies a cabeza -¿Irás vestida así?-
-¿Qué tiene de malo?- Llevaba un sweater gris, largo, un pantalón negro y tennis negros, el cabello suelto, un poco despeinado -No tengo mas ropa-
Marcos solto una carcajada
-Necesitamos ropa lo se- suspire riendo.
-Vamos ya, antes de que me de un ataque mirándote-
Con eso, agarramos el primer colectivo al centro.

Al caer la noche...

-Siento que ya nada es lo mismo-
Arthur estacionaba su camioneta en el garaje mientras intentaba que la lluvia no mojara los cojines del auto.
-Todo estará bien- Escuche cuando apago el auto. -Aquí estarás bien, necesitas descansar nada mas-
Recosté mi cabeza al espaldar de la silla, hoy había sido un día largo, si, necesitaba dormir.
Bajamos del auto y escuchamos a Marcos pegar un grito de alegría
-¡Mercy!-
-Hola Marcos, me alegro de verte-
A pesar de que se sorprendió un poco al verme tan pálida y con ojeras eso no le impidió correr y abrazarme muy fuerte
-Toma- Me entrego un vaso de chocolate -Caliéntate un poco y sígueme, tu habitación esta lista-
Sonreí cansada, realmente necesitaba donde recostarme, subimos las escaleras hasta un ático, Marcos abrió la puerta, no podía creerlo
-Tal como te gusta-
Era una cama, una mesa y una lampara, era confortable, pero lo que mas me llamo la atención, era que encima estaba una ventana redonda, donde la luz de la luna alumbraba mas que la propia lampara, podía ver las estrellas y todo el cielo con solo acostarme en la cama, solte un grito de emocion y me tire en la cama, en ese momento Arthur cerro la puerta
-Descansa angelito-
Yo quería descansar, ese día había sido uno de los peores de mi vida, si, mas que la vez que la tía Aundria me puso el vestido rojo de tap, así que me recosté a mirar la luna, pronto, mis pensamientos llegaron muy lejos, recordando cada una de las cosas que sucedieron ese día
Maldita memoria pensé.
Así fue como empezó todo, mi nueva vida lejos de mi familia.
Rápidamente imágenes de ese día llenaron mi mente, tal vez necesitaba recordar que había sucedido esa mañana, por que estaba ahora en esa habitación.
Recordé mi padre gritando y a Jessica riendo a carcajadas, si, había sido eso, Jessica.
Mi largo cabello purpura caía por la almohada, Si, no soy la mejor hija, pero tampoco soy tan mala pensé. ¿A quien iba a engañar? Me fui de casa, eso no me convierte en una gran hija ¿o si?
Pero es que, ese infierno, llamado hogar, ¿merecía vivir allí? Cada día me juzgaban, me criticaban y me hacían llorar, Como extraño a mi madre, ella siempre me apoyo, ya van dos años de su muerte y aun no lo creo, siempre pensé que al levantarme iría a la cocina y la vería con su cálida sonrisa, en vez de eso encontraba a Jessica, mi hermana mayor, con su corto cabello rojo y su manía controladora de ser la hija perfecta, ya no aguantaba eso, así que escape.