Salir sola para aclarar mi mente era mi idea principal, leer un libro, comprar un café, sentarme en el parque, leer... Cualquier cosa menos comprar ropa. Hubiera dicho eso desde el principio, pero no. ¡Valla yo y mis locas ideas de mentir! Bueno, es que siempre tuvo que ser así con mi padre, aunque me agradaba estar con Marcos, era divertido, y ya que iba a vivir con el debía conocerlo mejor, pasar tiempo con el es la mejor manera de hacerlo.
Mientras Marcos corría de una tienda a otra, buscando ropa y zapatos yo me pare enfrente de un gran estante de libros y me senté a leer, escapando así un momento de la realidad que me rodeaba.
Luego de unos minutos acordé con Marcos que nos encontraríamos luego, así que me senté en una silla y me infundí en los escritos de Coelho, Christie y otros mas.. Tanto que no me di cuenta que alguien me miraba sin parar, Marcos, que apenas llego se dio cuenta, me dio un codazo y se rio...
-¿Eres ciega, sorda o qué?- Susurro
-¿qué?-
-Boba, el chico de allá, el de la librería, solo te mira y te mira-
-Debe confundirme con alguien- Negué con la cabeza
-No, y te lo probare...- Se quedó un rato en silencio -Toma, ve y compra el libro-
-¿Estás loco?-
-Solo hazlo, deja el miedo-
De un empujón me vi en la caja de la librería, efectivamente, el cajero tenia su mirada en mi. Me puse algo nerviosa ¡Cómo no! Si era alto, de ojos claros y mirada profunda, en su pegada ropa se le diferenciaban unos pequeños músculos no entrenados y además le gusta leer.
Sonrió tímidamente y paso por la caja mi libro, lentamente, como si no quisiera que ese momento acabara, le sonreí, quería hablarle pero cuando abrí la boca fui presa del miedo, supongo que debí ponerme muy roja, ya que el soltó un suspiro de risa ¡que pena! entrego mi bolsa con una sonrisa y acariciando suavemente mi mano, parecía mentira, respire profundo y salí de la librería, Marcos, me esperaba con una gran sonrisa en su cara
-¿Y?-
-Nada, no hubo oferta ni rebaja, no hubo ni charla-
-Dame acá- Me arrebató la bolsa y saco un pequeño papel, me miro con cara de emoción -Mira esto-
Le quite el papel el cual decía:
Hola, llevo un rato mirándote, no se si te hayas dado cuenta, perdóname si te hice sentir incómoda, me gusta tu color de cabello, y, me gustaría verte mas seguido, te adjunto mi celular por si alguna vez no quieres leer sola. Santiago.
Sonreí - Esto es lo mas loco que me ha pasado en la vida-
-Es muy bueno, es genial, eres hermosa, y nadie te lo va a quitar, mañana lo llamamos y van a salir, punto final-
Sin dejarme decir una sola palabra mas, me agarro del brazo y terminamos las compras.
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