domingo, 15 de septiembre de 2013

Comienza una nueva vida...

Luego de esa larga noche de pensamientos, estaba preparada para cualquier cosa que se me presentara... A quien engaño, tenia miedo, había escapado de casa y no tenia muchos lugares a donde ir, Arthur y Marcos me apoyaban en todo, pero, no podía quedarme para siempre con ellos. Como salí a vacaciones de verano, el instituto ya no era un problema, nunca me gusto asistir a un instituto, siempre tenia problemas con mis compañeros de clases. Baje las escaleras siguiendo un olor a comida, moría de hambre, llevaba tres días sin comer algo de comida de verdad ya que hacía lo que fuera posible para evitar a Jessica y a mi padre. 
La escena de la cocina era confortable, Arthur leía el periódico mientras Marcos cocinaba unos huevos con tocino
-¡Buenos días dormilona!-
Solté una cálida sonrisa -Buenos días chicos-
-¿Dormiste bien? ¿Te gusto el cuarto? ¿Necesitas algo mas?-
-Todo esta bien, muchas gracias, a los dos- Arthur dobló su periódico de una manera casi simétrica y me miro con su seria y segura mirada
-No tienes por qué agradecernos, esta es tu casa ahora, debes sentirte cómoda-
-¡Así es y no se diga mas!- Marcos movió la cacerola intentando hacer un paso de baile, y puso los huevos con tocino en la mesa. 
-¡A COMER!-Me senté y empecé a comer, recordaba los momentos con mi madre en la cocina, haciendo tortas, galletas, o simplemente hablando y tomando un jugo, realmente la extrañaba...
-¡Mercy! ¡Ven y me das un abrazo!-
-Ya voy mami, voy corriendo-
-¡No te demores! - justo cuando me estaba acercando a ella para abrazarla, se desvaneció, se hizo niebla..
-¿Mercy? ¿Estás bien?- Espabilé asustada - Sí, lo estoy- Sonreí para no asustarlos -Enserio todo esta bien-
-Bueno- Arthur frunció el ceño -¿Qué planes tienes para hoy?-
-Pienso salir, comprar ropa y buscar empleo-
-No puedes comprar con tu tarjeta-
-¿Por qué no?-
-Tu padre te las dio, apenas la uses el sabrá dónde estas.-
-Usa algo de mi dinero- Intervino Marcos -Si quieres te acompaño, conozco buenas tiendas-
-Me parece bien, también la acompañas con el empleo-
-¡Ya tenemos plan para hoy!- Golpeo su puño con el de Arthur y así ya sabía que no podía cambiar el día de hoy por más que quisiera estar sola, solo me limite a sonreír.

Arthur subió al auto, se despidió con una sonrisa y se fue al trabajo, gire y mire a Marcos

-¿Nos vamos?- 
El me miró de pies a cabeza -¿Irás vestida así?-
-¿Qué tiene de malo?- Llevaba un sweater gris, largo, un pantalón negro y tennis negros, el cabello suelto, un poco despeinado -No tengo mas ropa-
Marcos solto una carcajada
-Necesitamos ropa lo se- suspire riendo.
-Vamos ya, antes de que me de un ataque mirándote-
Con eso, agarramos el primer colectivo al centro.

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