Ya han pasado varios días desde que me escapé de mi hogar y me fui a vivir con Arthur y Marcos, todo iba muy bien; Casi todos los días iba a la librería e intercambiaba ideas con Santiago, aunque nunca tuvimos esa "cita" que todos esperaban -Por que sí, Marcos le contó a Arthur- pero aún así pasaba muy buen rato con Santiago. Arthur trabajaba todo el día, pero siempre tenía tiempo para mi en las noches, y Marcos... con el pasaba casi todo el día y era muy divertido. Parecía una vida feliz, parecía...
Una fría mañana, el sol entró por mi ventana, a pesar de que había sol se sentía una brisa muy fría, ya había dejado todos los quehaceres listos así que tenía buenas excusas para dormir hasta tarde, cerré los ojos y me acomodé en mi cama, cuando un gran estruendo sonó en el primer piso, fue un sonido muy fuerte, indescriptible, tan fuerte que me levanto de la cama, Arthur me había advertido que si escuchaba o veía algo extraño que fuera cautelosa y mantuviera escondida, total, yo estaba de fuga. Seguí su consejo y me escurrí por la parte de atrás de las escaleras y escuche unos gritos
-¡Dime dónde esta!-
-¡Ya te dije que no se!-
-¡No me mientas! ¡Carajo!-
Era extraño, esa voz me era conocida, dominante, fuerte, pero femenina... ¡Jessica! Traté de acercarme un poco mas sin que ella me viera, mejor me hubiera quedado atrás, habían dos hombres muy fuertes -los guardas de ella- y uno tenia a Marcos contra la pared, con su antebrazo posado en el cuello de Marcos, este podría morir ahogado, quedé paralizada y quise salir a ayudarlo, pero recordé que si salía sabrían donde estoy y sería algo peor ya que mi padre fácilmente acusaría a Arthur de secuestrador. Me quedé donde estaba.
Jessica miró por segunda vez a Marcos.
-¿Estás seguro que esto quieres?-
-Repito, no se dónde esta-
Jessica cerro sus ojos en torno de intimidación y chasqueó sus dedos, en ese momento sentí como uno de los puños de los guardas crujía con la mandíbula de Marcos, mi corazón se despedazó y sentí culpa. No debí de meterlos en esto, que tonta soy. Pensé... Mis pensamientos fueron cortados con Marcos que dijo
-Pierdes el tiempo, mientras estas aquí torturándome, ella puede estar corriendo peligro en la calle, ella no es de esas que buscan ayuda, anda, búscala y déjame en paz-
Jessica sonrió -Ya nos volveremos a ver cariño-
Lo soltaron y cayó en el piso inmovilizado, apenas logré ver que el auto se fue, corrí a abrazar a Marcos
-Mírate, estas todo herido ¡Y por mi culpa! No puedo perdonarme esto-
-¿Y esto tiene que importarme?-
-¡Claro! es tu vida-
Marcos me agarro la mejilla -Te quiero mucho Mercy, ahora entiendo porque Arthur está dispuesto a dar la vida por ti, y yo estoy con el-
agache mi cabeza y comencé a llorar, en eso llego Arthur, -por suerte- había dejado el celular, apenas vio la escena se asustó y pregunto qué sucedió.
Luego de contarle y de unos minutos de silencio, mientras Marcos sostenía un hielo en su boca, Arthur dijo:
-Debemos sacarte de aquí-
-¿Qué?-
-Jessica sabe que estas aquí, no podemos darle el gusto de que te saque de el cabello...-
-Como suele hacerlo- Suspiro Marcos
-Así es, Mercy, empaca tus cosas, mañana nos mudamos-.
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