domingo, 15 de septiembre de 2013

Al caer la noche...

-Siento que ya nada es lo mismo-
Arthur estacionaba su camioneta en el garaje mientras intentaba que la lluvia no mojara los cojines del auto.
-Todo estará bien- Escuche cuando apago el auto. -Aquí estarás bien, necesitas descansar nada mas-
Recosté mi cabeza al espaldar de la silla, hoy había sido un día largo, si, necesitaba dormir.
Bajamos del auto y escuchamos a Marcos pegar un grito de alegría
-¡Mercy!-
-Hola Marcos, me alegro de verte-
A pesar de que se sorprendió un poco al verme tan pálida y con ojeras eso no le impidió correr y abrazarme muy fuerte
-Toma- Me entrego un vaso de chocolate -Caliéntate un poco y sígueme, tu habitación esta lista-
Sonreí cansada, realmente necesitaba donde recostarme, subimos las escaleras hasta un ático, Marcos abrió la puerta, no podía creerlo
-Tal como te gusta-
Era una cama, una mesa y una lampara, era confortable, pero lo que mas me llamo la atención, era que encima estaba una ventana redonda, donde la luz de la luna alumbraba mas que la propia lampara, podía ver las estrellas y todo el cielo con solo acostarme en la cama, solte un grito de emocion y me tire en la cama, en ese momento Arthur cerro la puerta
-Descansa angelito-
Yo quería descansar, ese día había sido uno de los peores de mi vida, si, mas que la vez que la tía Aundria me puso el vestido rojo de tap, así que me recosté a mirar la luna, pronto, mis pensamientos llegaron muy lejos, recordando cada una de las cosas que sucedieron ese día
Maldita memoria pensé.
Así fue como empezó todo, mi nueva vida lejos de mi familia.
Rápidamente imágenes de ese día llenaron mi mente, tal vez necesitaba recordar que había sucedido esa mañana, por que estaba ahora en esa habitación.
Recordé mi padre gritando y a Jessica riendo a carcajadas, si, había sido eso, Jessica.
Mi largo cabello purpura caía por la almohada, Si, no soy la mejor hija, pero tampoco soy tan mala pensé. ¿A quien iba a engañar? Me fui de casa, eso no me convierte en una gran hija ¿o si?
Pero es que, ese infierno, llamado hogar, ¿merecía vivir allí? Cada día me juzgaban, me criticaban y me hacían llorar, Como extraño a mi madre, ella siempre me apoyo, ya van dos años de su muerte y aun no lo creo, siempre pensé que al levantarme iría a la cocina y la vería con su cálida sonrisa, en vez de eso encontraba a Jessica, mi hermana mayor, con su corto cabello rojo y su manía controladora de ser la hija perfecta, ya no aguantaba eso, así que escape.

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