viernes, 3 de enero de 2014

La vida de Mercy se torna un poco mas complicada...

Los últimos minutos han sido supremamente tensos, descubrí quien era ese hombre que tanto temor me producía, Anna nos salvo a Santiago y a mí de una muerte casi asegurada y todavía tenía muchas dudas sin responder pero lo principal era explicarle a Santiago quién era Anna y por qué estaba ahí, teniendo en cuenta que Santiago nunca en su vida había visto a un espectro tan materializado y era normal que sintiera temor y confusión
-Santiago, te juro que puedo explicarlo- me puse de rodillas a su lado
-Mercy, exijo una explicación de lo que está sucediendo- Se escuchaba algo serio, pero yo sabia que era miedo y confusión lo que tenía. Gire a mirar a Anna
-Anna, ayúdame por favor-
Anna estaba muy tranquila, sonriendo como siempre y su cabello ondulado moviendose por el aire que normalmente habitaba en ellos.
-Hola Santiago soy Anna-
Santiago se tensionó mucho -Eres un fantasma ¿Cierto?-
-Los mortales nos conocen así, yo prefiero llamarnos... espectros- Sonrió de una forma muy tierna y se acercó a nosotros- No te preocupes, no voy a asustarte en la noche
-Es de los buenos- Intervine -Ella, no nos hará daño, nos protegerá
-¿Cómo se conocen ustedes?- Todavía se escuchaba mareado por el golpe en la cabeza
-Su madre, Cecilia me encargo que viniera a cuidar de ella, que nada malo le sucediera
-Es mi "guardiana" por decirlo asi- Lo mire y le di un beso tiernamente -No te preocupes- Le sonreí - Mientras estemos cerca a ella, estaremos bien
-Mmh...
-¿Qué sucede Anna?
Anna suspiró -Este chico, Bruce... no es muy confiable, nunca se sabe que pasara con el
-¿Por qué? tu me salvaste hace unos minutos de el
-Por mucha luz que use sobre el, el es mas fuerte que yo al ser el rey de la oscuridad. Su poder es inmenso y no será fácil combatir contra el
Santiago se levanto de la silla y se acerco a Anna -¿Por qué sigue a Mercy?
-Ella es la única esperanza para los demás espectros prisioneros de la oscuridad
Mi cara debió de ponerse muy blanca, realmente nunca espere que esto sucediera 
-¿Qué? ¿Por qué yo?
-Ustedes son de la descendencia del "amo" protectores del mundo de los especros desde que el rey Gustino, padre de Bruce creo la ley contra espectros del "castigo eterno" destinados a vagar por la tierra aterrorizando a todo aquel que se cruce en su camino. El deber de la descendencia del amo es principalmente, liberar todos estos prisioneros esclavos
-¿Entonces? ¿Mercy debe morir?
-Eso es lo que no sabemos, la mayoria de los de esta descendencia a muerto antes de cumplir con su comisión, pero la oscuridad va aumentando con grandes pasos y lo único que tenemos es a Mercy
-¿Y yo qué puedo hacer?
-Por ahora debemos tratar de alejarnos lo mas que podamos de Bruce y sus aliados terrestres
-¡Genial! primero Jessica y luego este tal Bruce ¿Qué nunca podré ser libre?
Anna me miro tiernamente y me abrazó
-Poco a poco tendremos respuestas de cada una de estas preguntas
Santiago agarró mi mano -Lo mejor será hablar con Arthur y ver que como podremos protegernos de este tipo-
-Esta bien, Mercy si me necesitas ya sabes como contactarme
Abrace a Santiago quien se despidió muy amablemente de Anna y al verla desaparecer decidimos ir a el hotel lo mas rápido posible.

sábado, 28 de diciembre de 2013

Nota Escritora

¡Hola amados lectores!
Lamento que hace días no haya continuado con la historia de Mercy, estos días no han sido buenos para mí por lo cual he sentido muy poca inspiración para continuar escribiendo.
Ya estoy superando estos malos momentos y vengo con grandes ideas para continuar con esta emocionante historia.
¡Besos y abrazos literarios!

Att: Beautiful Disaster


viernes, 13 de diciembre de 2013

Se revela la identidad de el hombre.

-¡Hey tu! ¿Por qué nos estás siguiendo desde el aeropuerto? ¿Por qué estas acosando a Mercy?- Dijo Santiago lo bastante fuerte para que el hombre lo escuchara
-Santiago, no creo que esto sea seguro hacerlo- le susurré pero el no quiso escucharme, solo sentí como su mano me empujó hacia atrás fuertemente
-¿No vas a responder?-
El hombre se acerco a nosotros y Santiago dio un paso adelante quedando los dos muy cerca uno del otro. 
-¿No responderás?- Santiago alzo la voz. En ese momento pude ver como una de las manos de ese hombre se cerraron en un puño, abrí los ojos y grite lo mas fuerte que pude -¡Santiago ten cuida...!- Sin alcanzar a terminar de hablar el puño se estrello con la cara de Santiago, me tape la boca aterrada mientras Santiago se sobaba la cara decidido a contraatacar
Oh por Dios, ¿qué es esto? ¿Por qué estoy acá? ¿quién este hombre?
El hombre me miro como si estuviera leyendo mis pensamientos y su sonrisa se convirtió en una mueca aún mas desagradable, comenzó a acercarse directamente a mi cuando Santiago le golpeo por detrás haciéndole tropezar y que cayeran sus lentes al suelo, el hombre restregó sus ojos con las yemas de los dedos y alzo la mirada; No era una mirada normal, la iris de sus ojos era tan roja como la sangre misma y su pupila dilatada era negra, con solo un parpadeo pude ver la maldad que se albergaba dentro de ese hombre.
Mientras éste se arrodillaba a buscar sus lentes, Santiago corrió a darle un golpe que -si hubiera salido bien- lo noquearía, pero este agarro un bastón nudoso y golpeó a Santiago en la cabeza cayendo completamente inconsciente.
Vamos Mercy, Santiago está en el suelo ¡Haz algo! no te quedes ahí parada. 
Mi cuerpo no respondía a acción alguna. Lo único que pude hacer fue alzar la voz a ese hombre 
-¿Quién eres? ¿Qué quieres de mi?- Mi voz temblaba fuertemente
Muy tranquilamente se paro a mi lado y sin decir palabra alguna, pude sentir como me hablaba
-Ahora que no esta tu.. "Romeo" podemos hablar bien-
-Tu no eres humano, estas hablando mediante mis pensamientos-
-¡Que inteligente chica! te daría un regalo, pero tengo muy poco tiempo-
-¡Que me digas tu nombre!- A pesar de lo temblorosa que estaba, hablé de manera dominante. Podía sentir como la adrenalina corría por mi sangre.
-Soy Bruce, rey de la oscuridad. A sus servicios.-
En ese momento recordé a Anna. Me concentre en ella, tratando de expresarle que estaba en problemas. No era fácil ya que Bruce balbuceaba mucho y no me dejaba concentrar
Cabello ondulado, vestido blanco, cálida sonrisa... Vamos Anna, responde
Logré concentrarme al máximo y pude ver como una luz se acercaba a nosotros, era tan grande que tuve que cerrar mis ojos. Escuché un chasquido, un grito sobrenatural, un chillido tan fuerte que tuve que cubrirme los oídos.
Abrí los ojos en cuanto el chillido desapareció, y ahí estaba Anna tan sonriente como siempre
-Anna ¿Qué fue eso? ¿Quién es el y por qué me sigue?-
La sonrisa de Anna desvaneció un poco -Es la oscuridad, la que esclaviza cada uno de los espectros que quedan en la tierra para que asusten a otros mortales- La vista de Anna giró directamente a Santiago -Necesita cuidado- Se inclinó tiernamente y puso su cabeza en sus piernas un poco materializadas, cerró sus ojos y puso sus manos sobre su cabeza, susurró unas palabras que no logré entender y Santiago despertó.
-¡Mercy! ¿Estás bien?- Corrió a abrazarme -Dime ¿Qué paso?-
-Estoy bien Santiago, todo esta en orden- Incline mi cabeza para ver a Anna que se giraba para irse
-¡Anna! ¡Tu no te vas de aqui!
-Mercy, ¿Con quién hablas? Estamos solos- 
Sonreí y señale hacia Anna -No, ahí esta Anna-
Anna abrió sus ojos muy grande, pero Santiago giro a verla y no tuvo mas remedio que materializarse delante de él.
Santiago quedo paralizado, su piel se tensionó y tuvo que correr a sentarse
-Santiago, podemos explicarlo ¿Esta bien?-


lunes, 9 de diciembre de 2013

El primer encuentro.

De el ataque de nervios solo me quedo inseguridad, en mi cabeza retumbaba una y otra y otra vez la cara de ese hombre. Si cerraba los ojos ahí estaba, si miraba por la ventana veía su reflejo y ya ni ganas tenía de mirar a los demás pasajeros, lo único que quería era bajar de ese avión y alejarme de cualquier pasajero que estuviera allí -empezando por ese hombre- me aterraba tanto pensar que hasta podríamos alojarnos en el mismo hotel y pues mi imaginación tampoco ayudaba demasiado, como todavía corría la adrenalina dentro de mi desde que vi su cara temblaba y llegaban a mi mente imágenes de ese hombre siguiéndome y acechándome en todo momento. Mire a los chicos que estaban dormidos y me puse a observar a Santiago, su cabello se veía claro al estar cerca a la ventana, sus músculos se estiraban y recogían a medida que respiraba y por sus labios pasaba el aire que resoplaba, hace varios días que no me fijaba en su belleza tan natural y me sentí presa de sus labios y sus ojos
Es mio y solo mio.
Aterrizamos en una isla del Caribe llena de arena, mar, palmas y cocos. La gente de allí era muy agradable y graciosa
-¿Tienes ganas de ir a el hotel ya?- Me preguntó Santiago mientras me abrazaba por detrás, podía sentir su respiración en mi nuca
-¿Tienes algo mejor que hacer?- Sentí como su sonrisa se hacía grande y llamo a Arthur
-Eh, Arthur. Mercy y yo iremos a dar una vuelta ¿Te parece?
-Nos vemos en el hotel entonces- Se acerco a mi y me dio un beso en la frente -Cuídate mucho Mercy.-
Tomamos un taxi y nos dirigimos a un antiguo centro de artesanía donde -según el taxista- las artesanías eran hermosas y podríamos pasarla bien. 
-¿Te gusta?- Intente sacarle una sonrisa a Santiago con un inmenso vestido playero, en vez de eso alzo los ojos y sus cejas se arquearon
-¡Te ves hermosa!-
Sonreí y me sonroje -Busca algo para ti-
Mientras el abría un gran baúl el frío volvió a mi piel, esta vez mas agudo que las otras veces como si el estuviera mas cerca de mi, pude sentir como cada uno de mis sentidos se agudizaba y me quedé inmóvil al sentir que sonaba la campanilla de la puerta de la tienda.
-S..Santiago. ¡Santiago!- intenté gritar, pero no salieron sonidos de mi boca
El hombre giro su cabeza unas cuantas veces y se dirigió al fondo donde yo estaba. Necesito avisarle a Santiago, a alguien. No puedo quedarme inmóvil. Como pude reuní todas mis fuerzas en mi boca y grite
-¡Santiago!-
Santiago saltó de inmediato -Mercy, ¡Mercy!- Sentía como mi piel se ponía cada vez mas tensa e inmóvil mientras veía directamente a ese hombre acercándose a nosotros fijamente -¡Mercy responde! ¿Qué sucede?
No respondí.
Santiago estaba desesperado al verme así. Decidió voltear hacía donde yo estaba mirando, pude sentir como los músculos del brazo con que me sostenía se tensionaban, supe que se había dado cuenta de el hombre que estaba a punto de acercarse a nosotros, se había dado cuenta de el peligro que yo le había dicho que sentía, logró entender mi miedo...


viernes, 6 de diciembre de 2013

Terror durante el vuelo.

Al subir a el avión me sentía intensamente preocupada por dentro, pensaba que algo malo iba a suceder en este viaje mas no quería ser aguafiestas con los chicos que estaban muy entusiasmados con las vacaciones. Casi mecánicamente subimos y nos sentamos en nuestros respectivos asientos. Me recosté en mi silla tratando de olvidar esa persona o mas bien, tratando de pensar por qué me había puesto de esa forma al verlo. Cuando el avión estaba a punto de despegar un frío intenso recorrió mi piel, pensé que sería el aire acondicionado así que le pedí el favor a Santiago que me prestara su abrigo pero no, el frío era constante, y recorría cada parte de mi piel. Sentí miedo, pavor. Ahí fue cuando supe que algo no estaba bien y me levante arrodillándome en la silla mirando a cada uno de los pasajeros de el avión... No había nada.
Así que me pare de la silla caminando directamente hacía el salón VIP cuando alguien por detrás me sorprende
-Debo pedirle que regrese a su asiento, en unos minutos vamos a despegar-
Arthur me miró con cara de asesino así que regresé a donde estaba
-¿Qué estabas haciendo?- me dijo casi susurrando
-Arthur algo no está bien-
-¿De qué hablas? ¡Deja por unos días tu condición de profuga! estas bien ahora-
-No no lo esta, algo esta mal Arthur-
-Chicos, cálmense por favor.- Interrumpe Santiago - Mercy no ha dormido bien, eso debe ser-
Arthur suspiró y se recostó en la ventana, Santiago encendió su Ipod y cerró los ojos, yo me limité a recostarme a el asiento y observar las espaldas de los que estaban en el pasillo, en ese momento un frío paso por mi brazo y la cortina que separa unos asientos de otros se medio abrió y para mi sorpresa ¡Era el!
¡El señor alto con cabello largo del aeropuerto! de inmediato comencé a gritar y a moverme mientras ese hombre me miraba sonriente, Santiago salto
-¡Cálmate Mercy! ¡Cálmate!-
Una auxiliar de vuelo corrió hacia mi puesto
-Señorita ¿Necesita algo? ¿Esta bien?
-Solo traigale un vaso con agua, yo me encargo- Intervino Arthur
El auxiliar de vuelo corrió por el agua mientras Arthur se levantaba de su silla, los gritos habían cesado.
-Todo en orden, es un ataque de pánico pero no es nada de que preocuparse-
Santiago me abrazo muy fuerte, mientras la cortina se había cerrado por completo
-Shh, ya cálmate. Cierra los ojos, todo estará bien-
-Quiero llegar ya- Dije temblando en los brazos de Santiago
-Shh- Beso mi frente.

sábado, 30 de noviembre de 2013

Las vacaciones.

-Te digo que estoy bien, no necesito vacaciones
-Si las necesitas- me refuta Arthur mientras sube algunas cosas en el auto -todos las necesitamos-
-¿Y Marcos?-
-Estará bien, sabe cuidarse solo-
-Esta bien- Saque mis lentes de sol de la cartera y me los coloque mientras veía a Santiago llegar con un estilo playero de chico surfista que le quedaba tan hermoso. 
-Luces genial- 
Lo abrace por la cintura como si no quisiera que nunca se alejara de mi lado.
-No mas que tu hermosa, estoy esperando con ansias estar este tiempo solos, en la playa..-
Se acerco a mi agarrándome la cara, muy cerca a mi boca, pero Arthur nos sorprendió al abrir la puerta del carro desde adentro
-A ver tortolos, súbanse al auto, o sino nos deja el vuelo-
Santiago sonríe con un poco de pena
-Lo..Lo siento Arthur, ya vamos-
Debo aceptar que me dio mucha risa verlo nervioso y sonrojado ¡Se veía tan tierno!. Nos despedimos de Marcos, quien se quedaba terminando sus trabajos de la universidad, subimos al auto y nos encaminamos al aeropuerto.

De llegada al aeropuerto, entramos a hacer el chequeo de equipaje y vuelo, cosas de las que se encargaría Arthur, la fila era muy larga y muchas personas llegaban, se puede decir que el aeropuerto estaba lleno de gente. Por un lado estaba tranquila, mi padre había levantado la orden de búsqueda aceptando por fin que me fui de casa y que estaría bien sola, pero me sentía intranquila, presentía que algo malo pasaría a pesar que no quería dañarle el viaje a los chicos. Decidí sentarme en una de las bancas de espera mientras los chicos registraban las maletas, un vistazo leve hacía la puerta lleno mi corazón de miedo: un frío paso por mi cuerpo -No un frío cualquiera, un frío de invierno, un aire de temperaturas bajo cero- al ver a un hombre vestido de un saco blanco y una camisa negra, a pesar de el verano intenso tenia su largo cabello suelto color blanco y una corbata de igual color, su cara era muy pálida y sus ojos estaban cubiertos por unos lentes oscuros. De inmediato comencé a temblar de frío sin poder dejar de ver a aquel hombre. 
Santiago que en ese momento volteó a mirarme salió corriendo a abrazarme
-¿Estas bien?-
Mis ojos lo miraban directamente mientras el me sonreía
-¡Mercy!- Santiago gritó -¡aquí estoy!
Parpadee dos veces y el hombre se había esfumado, el frío se había ido. Ya todo había pasado.
-Estoy bien, agarremos este avión y vámonos de aquí

lunes, 28 de octubre de 2013

El primer paso.

-Te digo que estoy bien, no necesito vacaciones
-Si las necesitas- me refuta Arthur mientras sube algunas cosas en el auto -todos las necesitamos-
-¿Y Marcos?-
-Estará bien, sabe cuidarse solo-
-Esta bien- Saque mis lentes de sol de la cartera y me los coloque mientras veía a Santiago llegar con un estilo playero de chico surfista que le quedaba tan hermoso. 
-Luces genial- 
Lo abrace por la cintura como si no quisiera que nunca se alejara de mi lado.
-No mas que tu hermosa, estoy esperando con ansias estar este tiempo solos, en la playa..-
Se acerco a mi agarrándome la cara, muy cerca a mi boca, pero Arthur nos sorprendió al abrir la puerta del carro desde adentro
-A ver tortolos, súbanse al auto, o sino nos deja el vuelo-
Santiago sonríe con un poco de pena
-Lo..Lo siento Arthur, ya vamos-
Debo aceptar que me dio mucha risa verlo nervioso y sonrojado ¡Se veía tan tierno!. Nos despedimos de Marcos, quien se quedaba terminando sus trabajos de la universidad, subimos al auto y nos encaminamos al aeropuerto.

De llegada al aeropuerto, entramos a hacer el chequeo de equipaje y vuelo, cosas de las que se encargaría Arthur, la fila era muy larga y muchas personas llegaban, se puede decir que el aeropuerto estaba lleno de gente. Por un lado estaba tranquila, mi padre había levantado la orden de búsqueda aceptando por fin que me fui de casa y que estaría bien sola, pero me sentía intranquila, presentía que algo malo pasaría a pesar que no quería dañarle el viaje a los chicos. Decidí sentarme en una de las bancas de espera mientras los chicos registraban las maletas, un vistazo leve hacía la puerta lleno mi corazón de miedo: un frío paso por mi cuerpo -No un frío cualquiera, un frío de invierno, un aire de temperaturas bajo cero- al ver a un hombre vestido de un saco blanco y una camisa negra, a pesar de el verano intenso tenia su largo cabello suelto color blanco y una corbata de igual color, su cara era muy pálida y sus ojos estaban cubiertos por unos lentes oscuros. De inmediato comencé a temblar de frío sin poder dejar de ver a aquel hombre. 
Santiago que en ese momento volteó a mirarme salió corriendo a abrazarme
-¿Estas bien?-
Mis ojos lo miraban directamente mientras el me sonreía
-¡Mercy!- Santiago gritó -¡aquí estoy!
Parpadee dos veces y el hombre se había esfumado, el frío se había ido. Ya todo había pasado.
-Estoy bien, agarremos este avión y vámonos de aquí