lunes, 9 de diciembre de 2013

El primer encuentro.

De el ataque de nervios solo me quedo inseguridad, en mi cabeza retumbaba una y otra y otra vez la cara de ese hombre. Si cerraba los ojos ahí estaba, si miraba por la ventana veía su reflejo y ya ni ganas tenía de mirar a los demás pasajeros, lo único que quería era bajar de ese avión y alejarme de cualquier pasajero que estuviera allí -empezando por ese hombre- me aterraba tanto pensar que hasta podríamos alojarnos en el mismo hotel y pues mi imaginación tampoco ayudaba demasiado, como todavía corría la adrenalina dentro de mi desde que vi su cara temblaba y llegaban a mi mente imágenes de ese hombre siguiéndome y acechándome en todo momento. Mire a los chicos que estaban dormidos y me puse a observar a Santiago, su cabello se veía claro al estar cerca a la ventana, sus músculos se estiraban y recogían a medida que respiraba y por sus labios pasaba el aire que resoplaba, hace varios días que no me fijaba en su belleza tan natural y me sentí presa de sus labios y sus ojos
Es mio y solo mio.
Aterrizamos en una isla del Caribe llena de arena, mar, palmas y cocos. La gente de allí era muy agradable y graciosa
-¿Tienes ganas de ir a el hotel ya?- Me preguntó Santiago mientras me abrazaba por detrás, podía sentir su respiración en mi nuca
-¿Tienes algo mejor que hacer?- Sentí como su sonrisa se hacía grande y llamo a Arthur
-Eh, Arthur. Mercy y yo iremos a dar una vuelta ¿Te parece?
-Nos vemos en el hotel entonces- Se acerco a mi y me dio un beso en la frente -Cuídate mucho Mercy.-
Tomamos un taxi y nos dirigimos a un antiguo centro de artesanía donde -según el taxista- las artesanías eran hermosas y podríamos pasarla bien. 
-¿Te gusta?- Intente sacarle una sonrisa a Santiago con un inmenso vestido playero, en vez de eso alzo los ojos y sus cejas se arquearon
-¡Te ves hermosa!-
Sonreí y me sonroje -Busca algo para ti-
Mientras el abría un gran baúl el frío volvió a mi piel, esta vez mas agudo que las otras veces como si el estuviera mas cerca de mi, pude sentir como cada uno de mis sentidos se agudizaba y me quedé inmóvil al sentir que sonaba la campanilla de la puerta de la tienda.
-S..Santiago. ¡Santiago!- intenté gritar, pero no salieron sonidos de mi boca
El hombre giro su cabeza unas cuantas veces y se dirigió al fondo donde yo estaba. Necesito avisarle a Santiago, a alguien. No puedo quedarme inmóvil. Como pude reuní todas mis fuerzas en mi boca y grite
-¡Santiago!-
Santiago saltó de inmediato -Mercy, ¡Mercy!- Sentía como mi piel se ponía cada vez mas tensa e inmóvil mientras veía directamente a ese hombre acercándose a nosotros fijamente -¡Mercy responde! ¿Qué sucede?
No respondí.
Santiago estaba desesperado al verme así. Decidió voltear hacía donde yo estaba mirando, pude sentir como los músculos del brazo con que me sostenía se tensionaban, supe que se había dado cuenta de el hombre que estaba a punto de acercarse a nosotros, se había dado cuenta de el peligro que yo le había dicho que sentía, logró entender mi miedo...


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