sábado, 12 de octubre de 2013

Encontrando Libertad

-Ven acá. Te tengo una sorpresa. ¡No abras los ojos! ¡Oye, eso es trampa!- Escuché de Santiago mientras corría detrás de mi. Me había llevado a investigar los lados de la nueva casa, era una especie de casa de campo, había mucha hierba y hermosos cultivos de flores, me sentía libre ahí, correteando las aves con Perla, la hermosa labrador chocolate que cuidaba la casa.
-Ven por.. ven por acá- Dijo Santiago respirando ahogado por tanto que lo hice correr -Quiero mostrarte algo-
Me guió hasta un pequeño camino lleno de barro que tanto Santiago como Perla lo conocían perfectamente, a pesar de lo difícil que se hacía caminar por ahí me sentía curiosa de saber a donde me llevaba.
-Es acá- Sonríe mientras abre paso entre dos grandes ramas
-¿Un río?-
-No es solo un río. Aquí pase toda mi infancia, corriendo lado a lado de niño, sentándome en aquella piedra a leer y pensar en mi juventud... toda mi vida esta acá-
-Es hermoso-
-Y eso que no conoces el otro lado-
-¿Cuál otro lado?-
Tomó mi mano fuerte pero delicadamente y me ayudó a cruzar el río, la marea estaba alta, así que nos caímos varias veces, riéndonos y mojados llegamos a una parte donde el río no ejercía gran presión. Emocionado Santiago se clavo de una vez, así con ropa.
-Estas loco- Grité
-Lo se, ¡y me encanta! ven acá tonta-
-¿Cómo me llamaste?-
-Tonta-
-Oh ya veras- 
Reí y me tire al río. Hacía mucho frío (Cualquier persona normal pensaría que es un momento adecuado y muy romántico) yo solo pensaba en divertirme y grabar cada momento alegre de mi nueva vida.
Entre clavados, risas e historias relatadas por Santiago sobre su niñez la noche fue cayendo
-Debemos irnos-
-Tienes razón, no queremos que Arthur se moleste conmigo-
-Tonto, no lo hará-
-Bueno tonta-
-Ush- Salpiqué agua en su espalda mientras se colocaba su camisa
-Vamos ya, tonta-
En cuestión de minutos, regresamos a casa. Arthur nos esperaba en la entrada
-Les agarro la noche ¿No?-
-Es culpa mia Arthur-
-No lo es, yo era quien no quería irme-
-Bueno, por favor no quiero que se repita... ¡No sin mi!-
-Trato-
Entré a casa y me recosté en la mecedora de el patio. Junto a mi se sentó Arthur
-Me agrada que pases tiempo con el, es un buen chico- Me sonrojé -Eres una gran chica, te mereces ser feliz, y en tu cara se nota que el te da felicidad-
-Arthur, me sentí tan llena de vida, tan feliz corriendo por los cultivos, agarrando flores y escuchando....-
-La voz de Santiago- Interrumpió Arthur
-Sea como sea, por fin me siento libre-

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